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	<title>José Luis Garci - La Bitácora del Tigre</title>
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	<description>Blog de Eduardo Larequi García: cine, libros, blogs y WordPress, temas educativos, lengua y literatura</description>
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	<title>José Luis Garci - La Bitácora del Tigre</title>
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		<title>Qué mezquina es la tele</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Eduardo Larequi]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 Dec 2005 19:31:12 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cine]]></category>
		<category><![CDATA[cine-fórum]]></category>
		<category><![CDATA[José Luis Garci]]></category>
		<category><![CDATA[Qué grande es el cine]]></category>
		<category><![CDATA[televisión]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Reflexiones sobre la cancelación del programa <em>Qué grande es el cine</em>, de José Luis Garci.</p>
<p>Esta entrada <a href="https://www.labitacoradeltigre.com/2005/12/07/que-mezquina-es-la-tele/">Qué mezquina es la tele</a> ha sido publicada en primer lugar en <a href="https://www.labitacoradeltigre.com">La Bitácora del Tigre</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Acabo de enterarme por el periódico (alguna información más en <a href="http://blogs.abc.es/unadepiratas" target="_blank" rel="noopener">Una de piratas</a>) de que, tras diez años en antena, desaparece de la parrilla televisiva <em>Qué grande es el cine</em>, el cine-fórum dirigido durante todo este tiempo por José Luis Garci. Aunque alguna de estas causas aduce Oti Rodríguez Marchante en su bitácora, la verdad es que yo no sé cuál habrá sido la que ha precipitado el final, al parecer pactado entre RTVE y Garci. No tengo ningún dato para asegurar si tiene algo que ver con la personalidad de su director, con la lista de invitados a los coloquios, con la actual línea “editorial” de la televisión pública o con algún raro fenómeno de conjunción astral. Lo que sí puedo decirles a los responsables del ente público es que vayan tachando de sus libros de contabilidad a otro usuario del servicio: que sepan que, a partir de ahora, voy a ver la tele (y digo bien, la tele, no una cadena en concreto) todavía menos de lo que ya lo hacía, es decir, casi nada.</p>
<p>A Garci y a su programa se le podrán sacar los colores, traer a colación todos los defectos habidos y por haber (que los tenía, quién puede negarlo), hacerle objeto de todas las sátiras y cuchufletas por parte de cómicos con escaso ingenio y excesiva mala baba, pero lo cierto es que su programa era una de las más interesantes aportaciones de la producción audiovisual española a eso que pomposamente se llama «hacer cultura». No me importa reconocer que lo he seguido irregularmente, sobre todo desde que tengo que levantarme a las seis y media para ir a trabajar (uno de mis jefes hablaba siempre de <em>Qué tarde es el cine</em>), que en más de una ocasión me he tirado de los pelos por los cortes publicitarios, y que con cierta frecuencia he tenido la sensación de que el coloquio tras la película parecía más una tertulia de amiguetes que un cine fórum destinado a su proyección pública.</p>
<p><span id="more-70"></span></p>
<p>Y sin embargo&#8230; me gustaba mucho este espacio, me gustaban la voz ronca, las nubes de humo (y eso que no he fumado nunca, aunque he sido fumador pasivo tolerante muchos años, hasta que Pilar dejó el vicio) y los excesos sentimentales de Garci, la erudición de algunos de los contertulios, las anécdotas de otros, la pasión de la mayoría por un fenómeno como el cine, cuyo persistente veneno me fluye por las venas desde que tengo uso de razón. Con el final del programa a la vista (si no estoy mal informado creo que no llega a enero), los buenos aficionados al séptimo arte nos hemos topado de repente con una sensación de pérdida, de orfandad, que no sé cómo vamos a llenar.</p>
<p>Lo dicho, una pena. Y uno se pregunta: a santo de qué seguir pagando con los impuestos una tele como la que tenemos, para que la llenen de basura y de mugre, y le quiten lo poquito que de bueno había en ella.</p>
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		<title>Pataky y un director de Madrid</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Eduardo Larequi]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 16 Aug 2005 12:34:09 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cine]]></category>
		<category><![CDATA[cine español]]></category>
		<category><![CDATA[comedia]]></category>
		<category><![CDATA[Elsa Pataki]]></category>
		<category><![CDATA[José Luis Garci]]></category>
		<category><![CDATA[Miguel Mihura]]></category>
		<category><![CDATA[Ninette y un señor de Murcia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Reseña de la película <em>Ninette</em>, del director español José Luis Garci.</p>
<p>Esta entrada <a href="https://www.labitacoradeltigre.com/2005/08/16/pataky-y-un-director-de-madrid/">Pataky y un director de Madrid</a> ha sido publicada en primer lugar en <a href="https://www.labitacoradeltigre.com">La Bitácora del Tigre</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>De las dos obras teatrales de Miguel Mihura que José Luis Garci y Horacio Valcárcel han refundido y adaptado para elaborar el guión de <em>Ninette</em> &#8211;<em>Ninette y un señor de Murcia</em> y <em>Ninette, modas de París</em>&#8211; sólo conozco la primera, que acabé de releer ayer (la película la vi el sábado). No tengo todos los elementos de juicio, pues, para valorar en su justa medida los entresijos de la adaptación, aunque me aventuro a afirmar, basándome en mi conocimiento de la primera comedia, que <em>Ninette</em> es bastante fiel al tono e intención de las dos comedias y, por supuesto, a sus textos.</p>
<p>La fidelidad de Garci al espíritu y a la letra de las comedias de Mihura (que no parece casual, pues la película celebra explícitamente, tras los títulos de crédito, el centenario del nacimiento del autor madrileño) tal vez explique un hecho curioso relacionado con la recepción de <em>Ninette</em>, y es el de que numerosos juicios de críticos y espectadores parecen ignorar los antecedentes literarios de la película o, si los conocen, se han dedicado a aplicar al cineasta la propiedad transitiva de la teoría de conjuntos, volcando sobre él los reproches ideológicos o estéticos que en su caso tal vez habría que imputar a Mihura.</p>
<p><span id="more-46"></span></p>
<p>Sólo así se explica, por ejemplo, la crítica de M. Torreiro en <a href="http://www.elpais.es/articulo/elpporcul/20050812elpepirdv_14/Tes/Volver%20a%20Mihura&amp;t=Volver_Mihura_" target="_blank" rel="noopener"><em>El País</em></a>, que saca a colación «los argumentos ideológicos favoritos del fascismo español» (¡nada menos!), con los que emparenta las «puyas ideológicas del calibre de las que en las obras, y en la versión de Garci, son algo más que elementos para decorar». Vale, es cierto que los republicanos que aparecen retratados en la primera comedia de Mihura y en la película de Garci son de chiste, con su mezcla de sectarismo y de extravagancias más o menos inofensivas. Pero no tienen cuernos ni rabo, ni son mala gente, ni caen mal al espectador. Bien al contrario, son «personas» en toda la extensión de la palabra, que ponen los sentimientos por encima de las ideologías, y que prefieren la felicidad de su hija a cualquier consigna de partido. Si estos valores, que la película de Garci comparte con la obra de Mihura, son argumentos ideológicos del fascismo, aviados estamos.</p>
<p>Algo más atinados son los reparos que varios críticos y unos cuantos espectadores de los que escriben en los foros han dedicado al «edulcoramiento» de la anécdota y de las situaciones, por utilizar un término que el propio Torreiro emplea en su reseña y que viene bien para caracterizar una actitud tan peculiar como constante en la obra de José Luis Garci. Actitud que si en otras películas me pareció objetable (por ejemplo, en <em>Tiovivo, c. 1950</em>, para mi gusto bastante insatisfactoria), no lo es tanto en ésta. Ciertamente que hay colorín y endulzamiento en <em>Ninette</em>, aunque yo diría que resultan motivados y hasta necesarios: cómo no va a sabernos a pastel una comedia romántica que mira explícitamente a un tiempo (se estrenó un 3 de septiembre de 1964), que parece casi prehistórico en todo lo que se refiere a los «usos amorosos»; cómo no vamos a encontrar empalagosa una historia que hace de la flagrante inverosimilitud de los amores entre la chica parisina, Ninette, y Andrés, el señorito de Murcia, su principal asidero argumental, el hilo conductor de la trama y de la caracterización de los personajes; y, en fin, cómo no sentirnos al borde del empacho por el atracón de imágenes que no tienen otro objetivo que deleitarse en la contemplación de la belleza lánguida, sensual y muy, muy atractiva, de una espléndida Elsa Pataky.</p>
<p>Pero, con pastel y todo, <em>Ninette</em> es una película que se ve con sumo gusto, contada por alguien que conoce el oficio, que sabe lo que se trae entre manos y que no trata al espectador como a un imbécil. No son pocos los méritos que encierra: una narración reposada y serena, una espléndida fotografía, una música elegante y muy apropiada, una puesta en escena que, lejos de ocultar los orígenes teatrales de la historia, los potencia con decorados magníficos y con movimientos de cámara que saben sacar todo el partido posible del limitadísimo universo de habitaciones, pasillos y escaleras en el que se desarrolla la acción. A todo lo cual hay que añadir un elenco de actores en estado de gracia, donde brillan no sólo un inspirado Carlos Hipólito o una Elsa Pataky bellísima, que sabe enamorar a la cámara y a los espectadores tanto como al señor de Murcia y a su director (por cierto, aun admitiendo lo brillante de su trabajo, tengo que decir que los ditirambos de Garci en la presentación de la película producen algo de vergüenza ajena), sino toda una amplia galería de secundarios que proporcionan a la cinta una solidez y prestancia fuera de lo común. A uno le dan ganas de aplaudir viendo cómo Enrique Villén borda su papel de Armando, el amigo de Andrés, fúnebre, soso, tacaño e infeliz; o las sabrosas conversaciones entre Agustín Delgado y Miguel Rellán, que interpretan, respectivamente, al padre republicano de Ninette y a un cura de Murcia, menos intransigente de lo previsible; o esas escenas de la partida-tertulia, en casa de Andrés (por cierto, invención del guión, pues no están en el original de la primera comedia), en las que la espléndida interpretación de los secundarios sabe sobreponerse a la tristísima situación que evocan en sus palabras de españolitos de mediana edad, reprimidos y ansiosos; o la escena final de la película, con un Javivi que en su papel de camarero de un hotel de lujo luce en sus diálogos un francés elegantísimo, irreprochable.</p>
<p>No es <em>Ninette</em> una película redonda, pues a veces acusa falta de ritmo, como en las secuencias de enlace entre sus dos partes, la que transcurre en París y la que cuenta lo que ocurre tras la boda de Andrés y Ninette, ya en Murcia. Además, da la sensación de que la película se toma demasiado en serio las palabras de su director en elogio de Elsa Pataky, algunos de cuyos desnudos (por no hablar de los de Mar Regueras, obligada por el guión a interpretar un par de escenas casi sonrojantes) se me antojan del todo innecesarios, aunque sean -y ciertamente lo son- muy agradables a la vista.</p>
<p>Sin embargo, y vuelvo con ello al principio de la reseña, algo hay en la <em>Ninette</em> de Garci que sobresale por encima del común denominador del cine español de los últimos tiempos: un saber hacer indudable, un cariño que creíamos perdido hacia los materiales literarios, hacia los actores y hacia el público, un modo de construir las historias que convierte el concepto de «clasicismo» en una virtud y no en un motivo para el escarnio; por último, una celebración del amor y la alegría de vivir que se impone a los fetiches ideológicos, a las convenciones y a la propia historia de los personajes. No es poco para un director a quien constantemente se le regatean méritos y se le pone, no sé bien por qué razones, a los pies de los caballos.</p>
<p class="adicional">Como el estreno de <em>Ninette</em> ha dado lugar a reacciones para todos los gustos, aquí presento unas cuantas reseñas representativas de lo que opina el respetable: de Bronte, en <a href="http://www.digeridopor.com/criticas/ninette.htm" target="_blank" rel="noopener"><em>Digerido por</em></a>; de Joaquín Vallet R., en <a href="http://miradas.net/2005/n41/criticas/08_ninette.html" target="_blank" rel="noopener"><em>Miradas de cine</em></a>; de M. Torreiro, en <a href="http://www.elpais.es/articulo/elpporcul/20050812elpepirdv_14/Tes/Volver%20a%20Mihura&amp;t=Volver_Mihura_" target="_blank" rel="noopener"><em>El País</em></a>; de Enrique Alpañes, en <a href="http://www.fanzinedigital.com/articulo.php?cod=1357&amp;sec=c" target="_blank" rel="noopener"><em>Fanzine Digital</em></a>.</p>
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		<title>Garci, Tavernier, la guerra y el cine-fórum</title>
		<link>https://www.labitacoradeltigre.com/2005/05/30/garci-tavernier-y-el-cine-forum/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Eduardo Larequi]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 30 May 2005 07:05:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cine]]></category>
		<category><![CDATA[Bertrand Tavernier]]></category>
		<category><![CDATA[Capitán Conan]]></category>
		<category><![CDATA[cine francés]]></category>
		<category><![CDATA[José Luis Garci]]></category>
		<category><![CDATA[Qué grande es el cine]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Reseña de la película <em>Capitán Conan</em>, del director francés Bernard Tavernier.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>El cine de José Luis Garci tiene apasionados partidarios y no menos furibundos detractores. Algunos de estos últimos no le perdonan su independencia, ni el que suela nadar contra corriente tanto en los temas de sus películas como en algunos de sus rasgos estéticos e ideológicos. En lo que a mí concierne, tengo que reconocer que las películas de Garci me dejan un tanto frío. No las he visto todas, así que he de admitir que mis opiniones son un tanto inconsistentes, pero, tal vez con la excepción de <em>El crack</em>, encuentro en ellas una sentimentalidad que no acaba de gustarme.</p>
<p>Todo lo cual no quita para que tenga una alta consideración de José Luis Garci como divulgador cinematográfico y hombre de cultura, sobre todo desde que puso en antena <em>Qué grande es el cine</em>, uno de los pocos programas que merecen la pena en la actual parrilla de la televisión. Se le han señalado muchos defectos de organización y formato -no es el menor su horario, que le ha hecho acreedor a ingeniosas variantes del título, como <em>Qué tarde es el cine</em>-, lo han sometido a innumerables parodias y cuchufletas, pero ahí está, tan sólido e interesante como el primer día, un espacio de cine-fórum que lleva un montón de años en antena, que nos ha ofrecido títulos memorables y que, a diferencia de tantos otros productos televisivos, sabe respetar la inteligencia del espectador.</p>
<p><span id="more-28"></span></p>
<p>Este fin de semana he visto una de las últimas entregas del programa (grabado en VHS, pues uno tiene que levantarse todos los días laborables a las seis y media): la dedicada a <em>Capitán Conan</em>, de Bertrand Tavernier. Una película magnífica, que supera ampliamente el criterio que yo suelo utilizar para juzgar la calidad de un filme, a saber, que al verla por segunda vez me guste más que a la primera. De hecho, tenía un recuerdo bastante confuso de este filme bélico de 1996, que el ciclo de Garci me ha permitido actualizar. Y qué enorme película, de una intensidad tan poco común, con unos personajes admirables, tan verdaderos, tan humanos. No son tipos de una pieza, sino personas comunes y corrientes, enfrentadas a situaciones terribles -las operaciones de la I Guerra Mundial en el frente oriental- que afrontan de muy diversas maneras, cada uno a su propio y particular estilo.</p>
<p>Alguna vez se ha dicho que toda verdadera película de guerra debe ser antibelicista. Y por supuesto que la de Tavernier lo es, pero nada más lejos del antibelicismo o antimilitarismo simplón, ese que se alimenta de tipos grotescos y situaciones absurdas. Aquí tenemos a un héroe paradójico (el capitán Conan), que precisamente por ser un verdadero personaje y no un muñeco de cartón tiene aristas tan afiladas y desagradables como el cuchillo que empuña con destreza para rebanar el gaznate de los centinelas, en alguna de esas misiones casi suicidas tras las líneas enemigas. Conan es un especialista de la guerra y un genio táctico (un «guerrero», dirá de sí mismo), que no traga a los militares de carrera (con alguna excepción), porque, como él afirma también «un perro lobo y un lobo no son lo mismo», alguien encargado de realizar el trabajo sucio que los generales no quieren hacer, juergista, mujeriego, violento y hosco, pero capaz de una infinita solidaridad con sus hombres y con sus verdaderos amigos. Tavernier lo presenta rebosante de una humanidad vitalista y contradictoria, finalmente derrotado por una guerra que al terminar lo ha dejado desprovisto de la única habilidad en la que él -al fin y al cabo un hombre común y corriente- es infinitamente superior a los demás.</p>
<figure id="attachment_5736" aria-describedby="caption-attachment-5736" style="width: 750px" class="wp-caption aligncenter"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-5736 size-full" title="Carátula de la edición en DVD de la película Capitaine Conan, de Bernard Tavernier" src="https://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/2005/05/cartel-capitan-conan.jpg" alt="Carátula de la edición en DVD de la película Capitaine Conan, de Bernard Tavernier" width="750" height="1072" srcset="https://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/2005/05/cartel-capitan-conan.jpg 750w, https://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/2005/05/cartel-capitan-conan-350x500.jpg 350w, https://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/2005/05/cartel-capitan-conan-560x800.jpg 560w" sizes="(max-width: 750px) 100vw, 750px" /><figcaption id="caption-attachment-5736" class="wp-caption-text">Carátula de la edición en DVD de la película <em>Capitaine Conan</em>, de Bernard Tavernier</figcaption></figure>
<p>Tal vez lo más interesante de la película -llena de un humor irónico, de una mezcla de ternura y horror ciertamente insólita, de detalles de producción y referencias cinéfilas que los contertulios de Garci supieron poner sobre la mesa, para deleite de los aficionados- sea el diálogo magistral entre ese Conan nervioso y agitado, magistralmente interpretado por Philippe Torreton, y los otros dos militares que protagonizan la película, los tenientes Norbert y De Scève. El primero, hombre de letras, es el contrapunto de Conan: educado, sereno, intenta mostrar por sobre el caos de la guerra una ecuanimidad y un innato sentido de la justicia que en última instancia le llevarán a enfrentarse con su amigo. El segundo -el único militar de carrera al que respeta Conan- representa la bravura innata pero también la actitud elitista del aristócrata y del profesional de las armas. Entre los tres se establecen unos nexos muy complejos, de una sinceridad pocas veces vista en el cine, expresada a través de diálogos cuya transparencia y veracidad le dejan a uno pegado al asiento, con el pulso acelerado y la boca abierta.</p>
<p>Qué magnífico director Tavernier y qué suerte contar con un espacio televisivo que nos ofrece, aunque sea tan a deshoras, la oportunidad de disfrutar de un cine que raramente se programa en la pequeña pantalla. Como a veces han dicho los tertulianos de Garci, cuando comentan una de esas películas de aventuras que a mí tanto me gustan: dejen a los niños despiertos por una noche, hasta las tantas, y que disfruten. Con la salvedad de que <em>Capitán Conan</em> no es precisamente recomendable para tiernas criaturas, no hay consejo más atinado.</p>
<p>Esta entrada <a href="https://www.labitacoradeltigre.com/2005/05/30/garci-tavernier-y-el-cine-forum/">Garci, Tavernier, la guerra y el cine-fórum</a> ha sido publicada en primer lugar en <a href="https://www.labitacoradeltigre.com">La Bitácora del Tigre</a>.</p>
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