Hace ya unas cuantas semanas que estuve meditando sobre la conveniencia de solicitar un ISSN para La Bitácora del Tigre. Como había que hacer unos cuantos papeles, y no estaba convencido de que el blog encajara en la normativa internacional de identificación de las publicaciones seriadas, lo dejé correr, convencido de que, con el tiempo y unas cañas, el asunto se resolvería por sí solo.
La semana pasada, mientras vagabundeaba por la blogosfera, me encontré de repente con una iniciativa que, medio en serio medio en broma, daba cierta satisfacción a mis propósitos: se trata del IBSN, o Internet Blog Serial Number, criatura nacida de una pacífica rebelión contra los criterios del Centro Internacional ISSN y que ha conocido un sorprendente éxito. Los interesados en los pormenores del fenómeno podéis consultar la bitácora creada al efecto por Fernand0. Si deseáis obtener vuestro IBSN, nada más fácil: visitad la lista de blogs donde podréis solicitar en línea (la asignación se resuelve ipso facto) un código propio.
Y para que todo resulte más elegante y profesional, los solicitantes del IBSN pueden añadir a sus blogs un código de barras, gracias a los buenos oficios de JarFil. El GIF que ilustra esta entrada, y que también he incluido en el extremo inferior de la barra lateral de La Bitácora del Tigre, es una buena muestra de su talento.
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Eduardo,
Muchas gracias por tu comentario en TIC -> TAC.
He estado hojeando tu blog y realmente tienes una abanico de intereses envidiable.
No conocía la iniciativa del IBSN. Puede que llegue a tener más exito que el DOI que comentamos el otro dia en el GT9.
Un cordial saludo y hasta pronto,
Jordi
[...] Yo he modificado ligeramente el código para traducir al castellano el texto original, y lo he colocado en la barra lateral de la bitácora, justo bajo el logo del IBSN, otro invento que también se mueve en ese terreno impreciso y juguetón de lo que no se sabe muy bien si va en serio o en broma. [...]
[...] Dicho en cristiano: que para demostrar que uno es autor de un texto impreso, poco menos que tiene que llevar ante la comisión baremadora al impresor de turno, con las manos negras de tinta fresca (he estado a punto de escribir “rojas de sangre”). Y, si se trata de una publicación digital, más de lo mismo, con el agravante de que entonces hace falta un ISBN, un ISSN o un NIPO, códigos que, si no estoy mal informado, no se conceden a publicaciones digitales de tanto arraigo y utilidad educativa como los blogs (de aquí la famosa iniciativa del IBSN, a la que me adherí en fecha blogosféricamente tan lejana como el 26 de febrero de 2006). [...]
[...] Y el tercero es, en realidad, una mudanza, que ha consistido en trasladar los widgets del IBSN, la licencia Creative Commons del blog y el icono del spam filtrado por Akismet a la barra lateral [...]