No es la única ni siquiera la razón más importante para hacerlo, pero ya que el Prrofesor Potâchov de Moldavia me puso como ejemplo de riguroso actualizador de versiones de WordPress, me he decidido a realizar unas cuantas pruebas de instalación de la por el momento última versión del gestor de contenidos, la 2.5. Las instalaciones ex novo, tanto en local como en mi blog para experimentos, no constituyen ningún problema (bueno, hay alguno que en seguida se verá) pero otra cosa es la actualización de un blog en producción, como La Bitácora del Tigre.

De hecho, las instalaciones a las que acabo de referirme constituían la prueba de fuego para decidir si actualizaba o no el blog a la última versión de WordPress, que sobre el papel está llena de jugosas novedades: un tablero o escritorio rediseñado, un editor visual muy mejorado que ya no corrompe el HTML introducido “a mano”, que integra elementos multimedia (ímágenes, vídeo, audio, clips de Flash) a través de asistentes y la correspondiente Librería Multimedia o Media Center, y es capaz de escribir a pantalla completa (¡por fin!), búsquedas mejoradas, gestión de etiquetas integrada, actualización de plugins con un solo clic de ratón, mejor gestión de widgets, galerías de fotos, y un largo etcétera de novedades y sutiles perfeccionamientos.

Lo malo es que algunas de esas mejoras no puedo ni siquiera verificarlas, porque no funcionan con la configuración de mi servidor. Es el caso, por ejemplo, de todo lo que tiene que ver con la subida de archivos y la gestión integrada de elementos multimedia desde el editor visual. La verdad, es un problema irritante, porque el upload de ficheros funcionaba perfectamente hasta la versión 2.3.3, que es la que actualmente tengo instalada en el blog. En los foros de WordPress hay varias intervenciones al respecto (véanse las incidencias 162198 y 162373), y aunque los usuarios han proporcionado un montón de trucos para enfrentarse al problema, por el momento no hay una solución definitiva para todas las posibles configuraciones del servidor. Para mí es un incordio relativo, porque raramente utilizo el editor visual, y en cambio compongo los textos en un cliente para blogs (BlogDesk, más vale que con la nueva versión funciona estupendamente); además, siempre subo los ficheros por FTP y los enlazo manualmente. En todo caso, el hecho de que los avances user friendly del editor (dicho en jerga pijo-geek, por usar una de las geniales invenciones del amigo Potâchov) no funcionen bien resulta una molestia bastante desagradable.

Respecto a otras innovaciones (el nuevo tablero o escritorio, las mejoras en la gestión de los widgets y las etiquetas, la actualización de plugins en un solo clic, etc.) me reservo la opinión, porque al no haber actualizado el blog no he trabajado “en serio” con ellas. Por otro lado, es evidente que en este asunto no llueve nunca a gusto de todos: para los usuarios noveles de WordPress, no hay duda de que serán bienvenidas; a los que llevamos tiempo peleándonos con la aplicación, en cambio, nos costará algún tiempo acostumbrarnos a la nueva manera de trabajar.

En todo caso, creo conveniente demorar la actualización de WordPress y tomar un compás de espera, no sólo para ver si aparece alguna solución al problema del upload y la gestión integrada de los elementos multimedia, sino para verificar otros detalles importantes:

  1. La publicación de la versión del backend del blog en español. Cuando comencé a redactar este artículo existía una versión poco convincente, pero acabo de enterarme que el blog de los hermanos Carrero ha publicado ya un ZIP con los ficheros .PO y .MO. Por lo que yo he podido comprobar, se trata de una traducción excelente, que además ha sido muy mejorada por la intervención de los usuarios; en alguno de los comentarios al anuncio de traducción se proponen alternativas muy interesantes para la traducción de trackback y pingback (“referencias” y “notificación”, respectivamente). La traducción de los Carrero no se ha decidido a incorporarlos, pues ellos proponen “retroenlace” y “pingback”, pero es posible que yo lo haga.
  2. La compatibilidad del tema que preside mi blog. Aunque parece que está resuelta, pues Ben Estaugh asegura en el blog del tema Tarski que no hay ningún problema en la interacción entre WordPress 2.5 y Tarski en su versión 2.1 beta (la mía es la 2.0.2), no obstante voy a esperar a que aparezca la prometida versión 2.1 definitiva, que asegura nuevas funciones y un completo rediseño del tema.
  3. La compatibilidad de plugins. Este es el auténtico caballo de batalla de la actualización para un blog que cuenta, como es mi caso, con más de 35 plugins, algunos adaptados y otros laboriosamente traducidos al español. Después de revisar con infinito cuidado la lista de compatibilidad de plugins con WordPress 2.5 y comprobar, uno a uno, el estado de actualización de casi todos los complementos, he visto que hay muchos que necesitan (o que prometen) una revisión.

Así que, en vez de tirarme a la piscina, he decidido esperar, porque es lo más prudente en mis circunstancias. Para un blog nuevo, incluso con los problemas del upload ya descritos, no tendría ninguna duda (¡instalen WordPress 2.5, ya!), pero al Tigre ya le va pesando su biografía blogosférica. Por cierto, el día 10 de abril cumple tres años, habrá que celebrarlo por todo lo alto.