Esta entrada va a ser muy breve, pues realmente hay muy poco que decir (y ahí está lo bueno del asunto). Nada más enterarme de la publicación de la versión 2.7.1 de WordPress, he realizado una copia de la base de datos, otra de los archivos de la aplicación, he ido al backend de mi blog > Herramientas > Actualizar > clic sobre el botón Actualizar automáticamente, y ¡listo! No me ha hecho falta desactivar los plugins, ni reactivarlos cuidadosamente uno a uno, ni ninguna de todas esas acciones cuidadosamente pautadas que tantas veces he descrito en las innumerables entradas que a lo largo de la existencia de La Bitácora del Tigre he dedicado a las actualizaciones de WordPress.

A lo mejor he sido imprudente y se ha roto algo en un lugar recóndito del blog, pero por las comprobaciones que he realizado, todo va sobre la seda. Tengo que reconocer que era la primera vez que actualizaba un blog “serio” mediante la herramienta automática de la aplicación, y me recorrían mariposas la boca del estómago. Sin embargo, una vez superado ese momentáneo escalofrío de incertidumbre que se agarra al espinazo cuando uno hace clic en una función nunca antes puesta en práctica (pero ya se sabe que sin riesgo no hay gloria), tengo que volver a decirlo, bien alto y bien claro: WordPress es una gozada.