Miguel Delibes fue uno de los primeros escritores “serios” al que leí, por recomendación de un excelente profesor de Lengua (y de otros muchos saberes académicos y de la vida) en el colegio de los Escolapios de Pamplona, al que en alguna otra ocasión he mencionado en este blog: el padre Jesús Guergué. Quizás por esa razón la figura y la obra del escritor vallisoletano están asociadas en mi memoria no sólo a los inicios de la experiencia lectora, sino al interés por el estudio de la lengua y la literatura y la formación de la vocación docente. Ese primer libro era La mortaja, en la inolvidable edición de “El Libro de Bolsillo” de Alianza, con portada de Daniel Gil, y dio lugar a una anécdota muy celebrada en nuestra adolescencia, pues nuestro profesor nos había recomendado que acudiéramos a una conocida librería pamplonesa, a la cual llegó un compañero con una petición verdaderamente insólita: “quiero la mortaja de Guergué”.
Nunca me olvidaré de la impresión que me produjeron aquellos cuentos, de la estupefacción callada y temerosa del jovencísimo Senderines ante la imagen del corpachón muerto de su padre, en la novela corta con que se abre el volumen, de la entrañable relación que establecen a través de la radio de onda corta los protagonistas de “El patio de vecindad”, de los niños curiosos y un poco perversos que alimentan con lecherines a “El conejo”, de la terrible escena de caza en “La perra”, de los diálogos vivísimos que recorren las páginas más logradas de muchos de estos cuentos, y de la singular emanación emotiva que más tarde supe reconocer como uno de los rasgos característicos de la obra narrativa de Miguel Delibes.

La narrativa del extraordinario novelista norteamericano 

Hace ya bastantes meses que esperaba, casi mordiéndome las uñas de impaciencia, el momento de publicar en este sitio web una noticia que a buen seguro interesará a todos los docentes preocupados por el desarrollo y mejora de la competencia lectora. Lo esperaba por dos motivos distintos: en primerísimo lugar, porque el sitio web y los materiales educativos que voy a comentar a continuación representan un esfuerzo notabilísimo por parte de un grupo de profesores muy numeroso, cuyo trabajo se ha organizado, además, en torno a una herramienta TIC sin cuyo concurso hubiera sido imposible llevarlo a buen puerto. Y en segundo lugar porque, aunque de manera indirecta, yo he tenido algo que ver con el desarrollo de dicha actividad.
Recuerdo que hace más o menos año y medio, coincidiendo con la
Los aficionados a la literatura y el cine de ciencia ficción nos encontramos de enhorabuena, porque desde la semana pasada está disponible en la red el número 12 de la
Ayer por la mañana, al ir a comprar el periódico en la tienda que tengo por costumbre –Leoz, en la Plaza del Castillo, toda una institución del comercio pamplonés- me encontré sobre el abigarrado mostrador una imagen de 



