actualizaciones

Está navegando por las entradas correspondientes a la etiqueta actualizaciones.

El lunes actualicé La Bitácora del Tigre a la versión 2.9 de WordPress. Naturalmente, tomé todas las precauciones necesarias, esto es, hice copia de seguridad (de hecho, dos copias) de la base de datos, de todo el directorio /wp-content, de los demás directorios donde almaceno los archivos que voy subiendo, de los ficheros wp-config.php, .htaccess, robots.txt y de algún otro elemento clave en mi configuración.

A continuación desactivé todos los plugins y puse en marcha el actualizador automático (Herramientas > Actualizar), que realizó su tarea en pocos minutos. Tras conectarme de nuevo al backend del blog, actualicé la base de datos y comprobé si el contenido de la bitácora era visible y navegable. Todo parecía funcionar, así que comencé la tediosa tarea de reactivar, uno a uno, la larga serie de plugins que tengo instalados.

Continuar leyendo »

La noticia sobre la publicación de la versión 2.8.5 de WordPress me pilló por tierras sevillanas (a ver si tengo tiempo de publicar en mi cuenta de Flickr una selección de los varios centenares de fotos que tomé), con una conexión a Internet bastante incómoda de utilizar, y por tanto apenas pude prestarle la atención que sin duda merece esta actualización, que resuelve algunos fallos de la aplicación y refuerza varias áreas susceptibles de recibir ataques. Yo siempre he sido bastante celoso del nivel de seguridad de La Bitácora del Tigre -todavía más después de conocer de primera mano en el trabajo varios casos de hacking, y de saber las penalidades por las que ha pasado algún colega bloguero- y por tanto, al volver a casa, me ha faltado tiempo para poner en práctica la primera recomendación de seguridad de WordPress: actualizar el blog a la versión más reciente de la aplicación.

Dado que esta última actualización afecta a una cantidad relativamente pequeña de archivos (véase la lista de cambios entre las versiones 2.8.4 y 2.8.5 en el WordPress Trac), podría haberme limitado a descargarlos y sobreescribirlos; sin embargo, he preferido utilizar la función de actualización automática de WordPress (Herramientas > Actualizar); eso sí, sólo después de haber realizado los backups de los archivos que no forman parte de la aplicación (es decir, el directorio de subida de ficheros, el de plugins y el de temas), y de la base de datos, para lo cual he utilizado, como en otras ocasiones, los plugins WordPress Backup y WP-DBManager. Antes de actualizar debería haber desactivado todos los plugins, pero tengo que reconocer que me he olvidado de tomar dicha precaución.

Continuar leyendo »

Como si fuera otra de las tradicionales plagas veraniegas –los incendios forestales, las medusas mediterráneas, los escándalos y metaescándalos de corrupción-, no cesan de aparecer vulnerabilidades en WordPress, que afortunadamente se corrigen con gran rapidez en las nuevas versiones. La última es la 2.8.4, que resuelve un problema de seguridad no demasiado grave, pero sí alarmante y bastante fastidioso.

Habida cuenta de que sólo son tres los ficheros afectados por la actualización (wp-login.php, readme.html y wp-includes/version.php), he considerado conveniente realizar la actualización mediante el procedimiento abreviado, consistente en hacer copia de seguridad de la base de datos, subir los ficheros modificados entre versiones, y actualizar el backend en el navegador. No he desactivado los plugins ni he hecho un backup de los archivos de la aplicación, pero es que entre los calores veraniegos y las actualizaciones cotidianas de WordPress (y mañana me espera la tercera de Multiblog en pocos días) estoy perdiendo la paciencia, el oremus, la sindéresis y no sé cuántas cosas más.

Ayer se anunció una actualización de WordPress que tiene cierta importancia. Se trata de la versión 2.8.3, que al parecer da carpetazo a algunos problemas de seguridad no del todo bien resueltos por la 2.8.2. Yo he actualizado La Bitácora del Tigre nada más enterarme, utilizando para ello un archivo diferencial –cortesía de Lester Chan- que sólo contiene los cambios entre esta última versión y la anterior.

Aunque no he desactivado los plugins antes de actualizar, sí he tenido la precaución de hacer las copias de seguridad de todo lo que merece la pena conservar en en blog. De nuevo, me he valido de los buenos oficios del plugin WordPress Backup, cuyo funcionamiento ya detallé en Actualización a la versión 2.8.2 de WordPress.

Como dice algún comentarista en el anuncio que sobre este tema publicó ayer la Weblog Tools Collection, es un incordio eso de tener que actualizar el blog cada dos por tres, pero también es cierto que la exhaustiva vigilancia de la comunidad de usuarios y desarrolladores de WordPress constituye una garantía de eficacia, seguridad, y buen funcionamiento de los blogs.

Ojalá sea verdad, y que no haya que volver a actualizar pasado mañana.

Continuar leyendo »

Después de algo más de dos semanas con el blog de baja temporal por vacaciones (pero prometo entregar en breve un par de colecciones de fotos de mis andanzas por tierras levantinas e ibicencas), nada más volver a casa he actualizado La Bitácora del Tigre a la versión 2.8.2 de WordPress, sin pasar por la 2.8.1. Ha sido una actualización directa, realizada desde el propio backend del blog, mediante la función Actualizar, accesible desde el menú Herramientas.

A fin de evitar posibles problemas, he desactivado previamente todos los plugins, y he realizado las oportunas copias de seguridad de la base de datos y de los archivos de la aplicación. En realidad, esta última no ha sido completa, pues sólo he guardado los archivos que me interesaba conservar, esto es, aquellos que la aplicación no sustituye al actualizarse. Para ello me he valido de un plugin utilísimo, el WordPress Backup, que genera en un periquete tres archivos comprimidos, uploads.zip, plugins.zip y themes.zip, que contienen, respectivamente, el directorio de archivos subidos al blog (en mi caso, casi todo son imágenes), el de plugins con todos sus subdirectorios, y el de la plantilla utilizada por la bitácora.

Continuar leyendo »

Acabo de actualizar mi blog a la versión 2.8 de WordPress. La verdad es que ha sido un trabajo bastante más fácil de lo esperado, pues tras realizar las imprescindibles copias de seguridad de los archivos de la aplicación y de la base de datos y desactivar todos los plugins, he ido al backend, y desde el menú Herramientas > Actualizar, he procedido a la actualización automática, que se ha realizado en brevísimo tiempo. Lo demás ha sido puro trámite: activar los plugins uno a uno, comprobar sus resultados (no he encontrado ninguna incompatibilidad, a Dios gracias), y realizar los ajustes de rigor.

La única dificultad que se me ha presentado tiene que ver con los widgets. Con el nuevo sistema de gestión que incorpora WordPress 2.8, casi todos los que tenía definidos se han desactivado. Como no me acordaba de cuál era su orden y colocación exacta en las cuatro zonas widgetizables del tema Tarski, me he puesto a arrastrar y soltar, un poco al buen tuntún. Pero de repente me he acordado de que existe la caché de Google, y a ella he acudido para rastrear el aspecto que tenía mi blog antes de la actualización. Cinco o seis búsquedas –la página principal, una entrada individual y algunas entradas con configuraciones particulares de la barra lateral- me han bastado para ver el orden que tenían los widgets y reproducirlo en el blog actualizado.

Continuar leyendo »

El pasado miércoles, Felipe Zayas me pidió ayuda para actualizar su bitácora, Darle a la lengua, por entonces anclada en una versión, la 2.5.1, con algo más de un año de antigüedad (se publicó el 25 de abril de 2008). Catorce meses no son nada en la historia de una vida, pero en la de las aplicaciones informáticas equivalen casi a una era geológica, como tuve ocasión de comprobar tras finalizar el proceso de actualización del blog. En efecto, nada más acceder al frontend para comprobar los resultados del cambio a WordPress 2.8, me recorrió el espinazo un escalofrío de horror (el segundo de la tarde, después del primer gol de la selección de Estados Unidos, en el partido de semifinales de la Copa Confederaciones), pues el blog mostraba caracteres extraños allí donde debían estar las vocales con tilde, las eñes y otros signos característicos de nuestro alfabeto.

Enseguida me di cuenta de que se había producido un problema con la codificación de la base de datos, por lo que acudí a Google en busca de explicaciones y posibles soluciones. Rápidamente di con un artículo del Codex de WordPress en el que se explica muy claramente el problema: resulta que hasta la versión 2.1.3, WordPress creaba las base de datos con el juego de caracteres latin1 y el cotejamiento latin1_swedish_ci. A partir de la versión 2.2., la aplicación permite al usuario definir tanto el juego de caracteres como el cotejamiento en el fichero wp-config.php, mediante las variables DB_CHARSET y DB_COLLATE. Ahora bien, esta configuración sólo sirve para nuevas instalaciones, no para las ya existentes, y de aquí que al actualizar el blog se produjera un lío mayúsculo con los caracteres del blog.

Continuar leyendo »

Esta entrada va a ser muy breve, pues realmente hay muy poco que decir (y ahí está lo bueno del asunto). Nada más enterarme de la publicación de la versión 2.7.1 de WordPress, he realizado una copia de la base de datos, otra de los archivos de la aplicación, he ido al backend de mi blog > Herramientas > Actualizar > clic sobre el botón Actualizar automáticamente, y ¡listo! No me ha hecho falta desactivar los plugins, ni reactivarlos cuidadosamente uno a uno, ni ninguna de todas esas acciones cuidadosamente pautadas que tantas veces he descrito en las innumerables entradas que a lo largo de la existencia de La Bitácora del Tigre he dedicado a las actualizaciones de WordPress.

A lo mejor he sido imprudente y se ha roto algo en un lugar recóndito del blog, pero por las comprobaciones que he realizado, todo va sobre la seda. Tengo que reconocer que era la primera vez que actualizaba un blog “serio” mediante la herramienta automática de la aplicación, y me recorrían mariposas la boca del estómago. Sin embargo, una vez superado ese momentáneo escalofrío de incertidumbre que se agarra al espinazo cuando uno hace clic en una función nunca antes puesta en práctica (pero ya se sabe que sin riesgo no hay gloria), tengo que volver a decirlo, bien alto y bien claro: WordPress es una gozada.

El pasado 20 de mayo escribí una entrada sobre el proceso de (re)instalación de un blog basado en un fichero WXR, que es el resultante de poner en práctica la función de exportación de WordPress. De aquél proceso salió renacida La Bitácora del Tigre, pero con un defectillo que hasta hoy no había subsanado, a causa -lo reconozco humildemente- de la pereza que suele atacarme cuando se trata de afrontar pesadas tareas rutinarias.

El problema, que ya había descrito en Más sobre la exportación e importación de blogs en WordPress, consiste en que el campo comment_count de la tabla wp_posts no se actualiza en relación con el número de los comentarios de cada entrada. Dicho en otros términos: que si la entrada XXX tiene cinco comentarios, WordPress no se entera de dicho valor al completar la importación, y tanto en la información de la entrada como en el epígrafe de “entrada relacionadas” hace figurar un “Sin comentarios” o (“0 comentarios”, según las traducciones), no sólo falso y feo, sino notoriamente injusto.

Continuar leyendo »

A lo largo de los últimos días, tras la instalación de la versión 2.4 del tema Tarski, me he entretenido en ir limpiando el blog de algunas de las adherencias e incrustaciones que había ido acumulando en sus más de tres años de vida (hace muchos años vi en el puerto de Laredo una imagen que se me quedó grabada: la limpieza, mediante un potente chorro de agua, de la quilla de un pesquero; aprovechando las resonancias marineras de su título, quiero creer que La Bitácora del Tigre es como un barco al que de vez en cuando hay que llevar al dique seco). En concreto, lo que he estado haciendo con paciencia franciscana es eliminar de la hoja de estilos personalizada de Tarski todos los códigos innecesarios o redundantes, y adecuar los estilos de representación de las imágenes que forman parte de las entradas del blog a los que vienen definidos en la plantilla.

Una tarea aburridísima, a fe mía, que he ido completando en ratos perdidos desde el phpMyAdmin de mi proveedor de alojamiento, porque no me apetecía editar, una a una, todas las entradas comprometidas con basurilla en forma de estilos espurios. Creo que existe por ahí algún plugin para realizar este tipo de tareas (que implican operaciones de búsqueda y sustitución de cadenas de caracteres en la base de datos), pero me daba bastante miedo poner en riesgo el contenido del blog, de modo que he preferido optar por una solución más lenta, pero a mi modo de ver también más segura.

Continuar leyendo »