Ayer me pasaron una copia impresa de un magistral y divertidísmo “Romance de la evaluación”, de un tal Fray Josepho, que circula desde hace algún tiempo por Internet. Con ecos de los romances clásicos, deliberados arcaísmos léxicos y ortográficos y un ojo clínico para el diagnóstico de farsantes, no tiene desperdicio.

He aquí los primeros veinte versos, con un arranque brioso, de gran prosapia literaria:

Que por junio era por junio,
cuando ya el curso se acaba,
cuando el sol allá en lo alto
produçe grande galbana,
cuando los moços e moças
alixéranse de calças,
cuando los sudores reinan
por pasillos e por aulas
e rançios olores salen
de sobacos e sandalias,
cuando ya por todas partes
la vacaçión se presagia,
cuando ni los profesores
de dar clase tienen gana
(si es que alguna vez la hubieron,
pues desto non hay constançia).
¡Mes de junio, mes de junio,
fecha insoportable y áspera!
Tú fuiste, junio, testigo
de lo qu’este fraile narra.

El resto lo podéis leer aquí.

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