Desde que el 6 de noviembre del año pasado comenzó a generar ingresos mi cuenta en AdSense de Google, creada originalmente para Lengua en Secundaria, he acumulado una modesta cantidad, que llamaré X. Pues bien, en ese mismo período de tiempo, los gastos de alojamiento de mi web en Acens han supuesto una cifra que equivale a 2,67X. No hace falta subrayar que si Lengua en Secundaria fuera una empresa que viviera de la publicidad, hace tiempo que habría cerrado.

Picado por la curiosidad, he hecho algunos cálculos, basados en los informes de AdSense. Según mis estimaciones, necesitaría un tráfico casi tres veces superior al actual (y hay que tener en cuenta que éste es considerable, pues Lengua en Secundaria recibió una media de 6.305 visitas diarias en el período comprendido entre el 26-XI-2005 y el 7-IX-2006), para obtener unos ingresos por publicidad que compensaran el gasto de alojamiento. Y eso contando además con que se mantuviera la proporción de clics sobre los enlaces recomendados por Google, así como el porcentaje de búsquedas realizadas desde las páginas de mi web. Ahora bien, el aumento de tráfico no es una solución al problema de financiar la web, porque llevaría aparejado un incremento proporcional de los costes de alojamiento (lo que mi proveedor califica como “exceso de consumo de transferencia”), incremento que según mis cálculos supondría más o menos el doble de lo que vengo pagando hasta el momento por dicho concepto.

La conclusión no puede ser más clara: incluso añadiendo más zonas de publicidad a las páginas, optimizando el código y las metaetiquetas, rediseñando la web con un gestor de contenidos y cambiando de proveedor de alojamiento (que no es nada barato en relación con la competencia), me resultaría muy difícil, por no decir imposible, recuperar los gastos originados por el mantenimiento de Lengua en Secundaria con el único recurso de la publicidad contextual.

No digamos nada de vivir de la web. He seguido haciendo cálculos, y sus resultados no pueden ser más elocuentes. Si tomo mi sueldo de profesor de Secundaria como punto de partida, necesitaría un volumen de tráfico más de 100 veces mayor al actual para ingresar por publicidad contextual lo mismo que a final de mes me paga (con una puntualidad exquisita, hay que reconocerlo) el Gobierno de Navarra. Supongo que para un volumen de tráfico tan gigantesco (unos 17 GB. diarios, según mis estimaciones) podría encontrar un proveedor que me ofreciera condiciones especiales, pero con todo y con eso no creo que pudiera pagarlo con mi sueldo.

Ya lo saben los recién llegados a la blogosfera y a la edición web amateur: que no sueñen con enjugar los gastos generados por los planes de alojamiento profesional de sus sitios, y mucho menos con hacerse ricos. La edición web por cuenta propia produce muchas satisfacciones, nunca lo he dudado, pero no es un negocio particularmente lucrativo.

N.B.: estoy dispuesto a admitir que mis cálculos son muy elementales y que están realizados sobre premisas endebles. Seguro que por ahí se encuentran ofertas estupendas (me consta que en Estados Unidos y en otros países existen alojamientos tirados de precio, aunque algunos no tienen una pinta muy consistente), y técnicas de publicidad y de mercadotecnia que yo desconozco. Si algún bloguero amigo me pasa alguna idea, se lo agradeceré infinitamente.

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