Imagen de cabecera de La Bitácora del Tigre

3 comentarios a “Una maravilla de animación”

  1. Alejandro Valero

    Una sugerencia, Eduardo. ¿Por qué no incluyes en tu artículo el vídeo de cómo se hizo la película, que está en Google vídeo?

    Sin haberla visto, me parece que esta película fomenta en los niños el mito de los coches y de la velocidad, que da muy buenos dividendos a algunas empresas, pero que no resulta muy aconsejable. Supongo que en esta película no existe el carnet por puntos, ¿no? ;-)

  2. Eduardo Larequi

    Gracias por la sugerencia, Alejandro, y por el enlace. Como tú ya lo has incluido en tu comentario, me libras de la tarea de ponerlo yo.

    No hay película inocente, y menos si la produce un gran estudio. No se puede negar que Cars fomenta la fascinación por los coches y la velocidad, y que su mensaje está en sintonía con los valores “oficiales” de la cultura norteamericana, tales como la importancia de la superación personal o del trabajo en equipo, Sin embargo, creo que desde un punto cinematográfico es una película colosal, divertidísima, un auténtico deleite para los sentidos.

    Además, en la variedad está el gusto. Ayer vi una película alemana que no puede estar más en las antípodas de la norteamericana. Se trata de Verano en Berlín, una historia más bien triste, crudamente realista, que también me gustó mucho. Una y otra tienen su sitio, y su momento.

  3. La Bitácora del Tigre · Vida cotidiana desde el balcón del verano

    [...] Alejandro Valero, uno de los miembros más destacados de la blogosfera española, señaló hace pocos días en un comentario a mi reseña de la película Cars la posibilidad de que esta película difundiera determinados valores o conductas poco apropiados para el público al que va dirigida. No es una observación para echar en saco roto, pues machaca sobre un clavo que en muchas ocasiones me he dedicado a golpear, en discusiones con amigos y conocidos (saludos a Vico Segura, con quien he polemizado al respecto y que tiene hijos pequeños a los que educar). Me refiero a la tendencia del cine norteamericano en su conjunto, o al menos, de gran parte del cine que hoy se hace en los Estados Unidos, a promover un discurso ideológicamente tendencioso, demasiado proclive a arrimar el ascua a la sardina de lo que suele llamarse “el modo de vida americano”. [...]

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