Los pitidos de los agentes de la policía y el barullo de la calle nos han despertado esta tarde de la siesta. Hemos salido a la ventana para comprobar qué ocurría y nos hemos encontrado con un espectáculo de esos que las crónicas antiguas calificaban como “pavoroso” o “dantesco”. Convertido en involuntario reportero de sucesos, se lo ofrezco a todos los lectores de La Bitácora del Tigre, en rigurosa primicia.

Más información sobre la noticia en la edición digital del Diario de Navarra.

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