Aunque un día después de lo debido –las demoras y retrasos se van convirtiendo, ay, en seña de identidad de este blog–, respondo con esta entrada a la iniciativa de Felipe Zayas en Leer.es, tal como han hecho colegas blogueros como Javier G. Calleja, Lourdes Domenech, Evaristo Romaguera, Antonio Solano y tantos otros.

Vayan estos haikus improvisados en homenaje al pueblo japonés, y a la dignidad y civismo con los que han acogido una catástrofe casi inimaginable:

Viene del mar
una ola gigante.
Dos viejos rezan.

En Fukushima,
como un negro demonio,
aguarda el caos.

Rotos y dignos,
resisten en silencio
los japoneses.

Y los cerezos,
ahora deshojados,
florecerán.