La tradicional felicitación navideña de La Bitácora del Tigre se dirige este año a todos sus fieles lectores para expresar un deseo muy sincero: que disfruten de las próximas fiestas, con la esperanza de que el año 2013, que ya se avizora en el horizonte, sea un poco menos catastrófico que este 2012, tan maltratado por la crisis y los recortes, y tan pródigo en malestar social y desánimo colectivo.

No, no ha sido el 2012 el mejor año para este blog ni para su autor, como puede intuirse simplemente con echar un vistazo al índice general y comparar las cifras de productividad bloguera con las de años pasados. No hay una sola razón que explique la drástica disminución en el número y longitud de los artículos, pero he de admitir que, además de ciertas circunstancias personales que desde hace año y medio limitan el tiempo que puedo dedicar a escribir, me pesa el cansancio acumulado por las tareas de mantenimiento y soporte de los sitios web a los que dedico una parte muy significativa de mi dedicación profesional.

Algún compañero ya me lo advirtió hace tiempo: cuanto más conocimiento técnico, menos frescura bloguera. Aunque en su momento yo me empeñé en discutir su afirmación, no tengo otro remedio que confirmar ahora, a la vista de las tozudas y complicadas conspiraciones que imponen los hechos, lo acertado del pronóstico, pues incluso cuando uno se propone una tarea tan inocente como la de ilustrar esta entrada con una cabecera renovada cuyo único propósito era el de celebrar estas fiestas –ahora los ojos del tigre aparecen surmontados, como se dice en heráldica, por una cenefa de motivos navideños– aparece un problema técnico inesperado, que obliga a una laboriosa investigación.

En un próximo artículo trataré por extenso sobre el particular, pero baste decir por ahora que, tras actualizar la La Bitácora del Tigre a WordPress 3.5, el plugin Custom Sidebars, con el que había elaborado una barra lateral personalizada para entradas y páginas (véase el artículo La magia de los widgets de WordPress 5), ha dejado de funcionar correctamente, ya que impide la edición de los widgets, entre ellos el de la cabecera. Para eliminar el obstáculo, me he visto obligado a desactivar el plugin, editar dicho widget, sustituir la cabecera por una imagen nueva (que estará en activo hasta el próximo día 8 de enero, si todo va bien), y finalmente reactivar la extensión. El truco es chapucero y no resuelve el problema de fondo, pero de momento me sirve para salir del paso.

Como el problema ya está documentado en los foros de soporte de WordPress, adonde remito a los interesados, esperaré a que el autor del plugin proponga una solución o a que alguien aporte una alternativa eficiente (en el hilo al que acabo de referirme, ya se vislumbra alguna, todavía pendiente de verificar). Mientras tanto, y para no caer en la enfermedad ya diagnosticada de la “WordPressitis aguda”, repito mi felicitación inicial: que las fiestas navideñas sean oportunidad para descansar del diario trajín, cargar las pilas y afrontar el Nuevo Año con alegría, coraje y esperanza.

Nacimiento en la Catedral de León

Nacimiento en la Catedral de León. Fuente: Valtor, en Flickr, con licencia CC BY-NC-SA 2.0

Addenda del 21 de diciembre de 2012

Aunque el día 21 de diciembre todavía no ha terminado y, por tanto, no está demostrado que las profecías mayas no vayan a cumplirse, he decidido apostar por la continuidad de nuestro mundo, e incluir en la barra lateral de este blog una bonita cuenta atrás que finalizará con las 00:00 horas del nuevo año. ¡Feliz 2013 para todos!