Siguiendo un curioso meme que ha difundido Leonor Quintana, de El suplemento ocasional, Felipe Zayas ha hecho algunas reflexiones muy interesantes sobre la configuración de la primera persona bloguera. Dice en su entrada de Darle a la lengua:

sé que parte de la gracia de un blog es construir en él un personaje y establecer relaciones en la blogosfera a través del personaje creado. Por eso, el "autor-personaje" está implicado continuamente en su texto. Se escribe desde el "yo". Y ahí está una de las dificultades de este nuevo género: cómo hablar de cosas que puedan interesar a los demás evitando hablar de uno mismo (mi "yo" biográfico no tiene ningún interés) y al mismo tiempo, porque el género de texto así lo exige, hacer constantes referencias a un "yo" que no se ha de identificar estrictamente con el "yo" biográfico. Algo parecido a lo que ocurre en las columnas de opinión. (Y en los poemas).

La perspectiva de la que parte Felipe Zayas no es exactamente la mía, pues seguramente su blog es menos personal (en el sentido de ‘autobiográfico’) que el mío, dado que mis habituales incursiones en los ámbitos de la opinión y el gusto, a través de las reseñas, han revelado a los lectores mis preferencias, aficiones y fetiches. No obstante, comparto su apreciación de que la construcción del "yo" que se declara a través del blog es un aspecto clave en la configuración genérica de este tipo de textos, cualesquiera que sean su intención, tono y contenido. Es evidente que todos los blogs cuyos autores reales publican con regularidad acaban configurando un autor implícito, cuyos rasgos y comportamiento constituyen un signo de identidad de la bitácora y un factor esencial en la creación de una comunidad de usuarios o visitantes en torno a aquélla.

Creo que la observación de Felipe Zayas respecto al interés del "yo" biográfico merece alguna precisión. Estoy de acuerdo en que lo crudamente biográfico tiene un interés muy limitado (a no ser que el bloguero haga de su propia vida el tema del blog, caso que también existe), pero un cierto componente autobiográfico, un tono personal, que no tiene por qué ser necesariamente verídico en todas las circunstancias y que casi siempre agradece una limitada construcción ficcional, le viene muy bien al blog para captar lectores y para conectar con sensibilidades ajenas. Por otra parte, la confesión, la opinión y la participación en debates son elementos tan biográficos como cualesquiera otros; la experiencia de casi todos los que escribimos en los blogs (y, desde luego, la de los docentes blogueros) es que al compartir experiencias, opiniones y actividades encontramos una gratificación que tiene mucho de íntima y personal. La interactividad y capacidad de socialización características de los blogs son, a este respecto, rasgos que propician un modo de escritura "autobiográfica" radicalmente singular, que apenas tiene paralelo con otro tipo de textos.

La construcción del "yo" bloguero, del autor implícito del blog, es un proceso complejo y no siempre lineal o sistemático, que algún día se analizará en detalle por parte de los especialistas en la blogosfera, y que aunque comparta ciertos rasgos con la del "yo" que aparece en los textos periodísticos de opinión o en la poesía, tiene aspectos muy específicos. Ese autor implícito del blog no sólo está constituido por los temas y contenidos habituales en la bitácora (las famosas categorías), sino por aspectos como la periodicidad, el estilo de redacción, los comentarios que se realizan en otros blogs, las respuestas a los comentarios ajenos, los enlaces que se seleccionan, tanto en el blogroll como en el interior de entradas y artículos, el público al que se dirige (el lector implícito, podríamos decir) y hasta por los recursos de todo tipo que el autor o autora pone a disposición de la comunidad bloguera.

Yo no era consciente de la importancia y singularidad de este "yo" bloguero cuando comencé con la bitácora, pero al hilo de mi experiencia como redactor y lector de blogs, he ido cobrando una creciente sensibilidad ante mi propia posición ante los temas que escojo (y los que decido no escoger), los debates en que participo y los comentarios que realizo. Todavía no estoy del todo seguro de hasta dónde llega lo autobiográfico y personal en el blog, y de si mantengo una tónica común o doy bandazos, pero desde luego que mantengo una vigilancia consciente por "construir un personaje" que coincida con la imagen que yo tengo de mí mismo (lo cual no deja de ser una elaboración ficcional, como muy bien saben los psicoterapeutas) y que no defraude las expectativas de mis lectores.

Y, ahora, para seguir con el meme, las cinco cosas que la blogosfera ignora de un servidor. No me ha sido fácil encontrar estas cinco novedades, porque a lo largo de mis reseñas de libros y películas, tanto en Lengua en Secundaria como en este blog, ya he hecho referencia a muchos aspectos de mi vida personal.

  • Me emociono hasta las lágrimas con muchísima facilidad: en el cine, viendo la tele, en las iglesias (la última vez, el 31 de diciembre pasado, en Notre Dame de París), en los partidos de fútbol o baloncesto en los que juega la selección española. Me he llegado a emocionar en clase de literatura, explicando algunos detalles de escritores predilectos o ante pasajes que tenían un significado especialmente emotivo para mí. Como podéis suponer, fue un momento asaz embarazoso.
  • Soy muy impaciente y un tanto colérico. El primero es un vicio que se me detecta con facilidad. No tanto el segundo, que procuro dominar, aunque no siempre lo consigo. Quien lo ha experimentado de cerca dice que los accesos de furia me cambian la cara y hasta el color de los ojos.
  • Me encantan los aviones y los barcos de todas clases, tipos y dimensiones, particularmente los de uso militar. En su momento, cuando hacía maquetas con mi hermano José Ángel, era todo un experto, y podía reconocer la silueta de cualquier reactor. Todavía hoy, cuando voy al cine a ver una película de guerra, martirizo a Pilar con inacabables peroratas sobre los fallos en la reproducción de este tipo de máquinas.
  • Admiro profundamente a dos personas que protagonizaron la transición política a la democracia. Dos hombres dignos, de gran coraje personal, que han tenido un destino infortunado: el que fue Presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, y el teniente general Manuel Gutiérrez Mellado.
  • Me gusta la música clásica, particularmente los compositores románticos e impresionistas, el jazz y la chanson francesa. Aborrezco los programas de cotilleo de la tele (que es casi como decir la mayoría de la programación que se hace actualmente) y el marisco. En cambio, mataría por un plato de lentejas con patatas, bien espesito.

Acabo el meme con su invitación ritual-trampa: “impongo este meme a todo lector que se deje caer por aquí, citando la fuente”.