No, no me refiero a la película de Zack Snyder, basada en el excelente cómic de Frank Miller, que está a punto de llegar a las pantallas de nuestras salas de cine (según mis noticias, se estrena el 27 de marzo), sino a las trescientas entradas que, sin contar las páginas estáticas, lleva publicadas a día de hoy La Bitácora del Tigre.

Curiosamente, el propio blog discrepa en la contabilidad: una consulta a la base de datos wp-posts señala que los registros en los que el campo post-type es igual al valor ‘post’ suman 302. Sin embargo, el plugin WP-Stats afirma que son 300, cifra que he confirmado mediante un laborioso conteo de la lista que ofrece la página de Archivo. En fin, tendré que investigar cuál es el motivo de tan llamativa discrepancia, que no se explica por las entradas pendientes de publicación (sólo tengo una, dando la lata desde hace meses).

El fetichismo del número redondo se me ha venido encima casi de improviso. Sabía que andaba cerca de esa cifra, pero no esperaba alcanzarla tan pronto. Y lo cierto es que en los últimos meses no he hecho sino escribir como un poseso, quizás con demasiada prodigalidad. Noto, además, que el control del blog se me va escapando entre los dedos, y adquiriendo vida propia: cada vez vuela más lejos de los temas que le dieron origen (los libros, las películas, los temas educativos), y en cambio se va acercando a la reflexión metabloguera y a los infinitos vericuetos del mantenimiento de una bitácora realizada sobre WordPress, últimamente empeñado en darnos sustos, como el que he narrado en la primera entrada de hoy.

Por cierto, la urgencia de la actualización a la versión 2.1.2 no parece que deba ponerse en duda, tal como demuestran las entradas de varios blogs de referencia en el universo WordPress, como Geek Ramblings, Holy Shmoly!, Lorelle on WordPress y Techtites. Entre nosotros, Blogpocket, La brújula verde, Diario a bordo y Mangas Verdes machacan, en general con notoria irritación, sobre el mismo clavo. Más vale hacerles caso, cuanto antes.

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