Acabo de actualizar el ordenador principal de mi red a la versión 7.10 de Ubuntu. Me ha llevado un buen rato, no tanto por el tiempo invertido en la descarga, sino a causa de algunos problemillas con el gestor de paquetes Synaptic, que se empeñaba en no terminar el proceso. No sé bien cómo, porque he tocado un montón de cosas, pero al final he conseguido actualizar el sistema operativo a la última versión de esta excelente distribución.

Y desde luego que lo es. Ubuntu 7.10 ha reconocido sin el menor problema todo el hardware de mi máquina, incluidos sus cinco discos duros (un IDE, tres SATA y un USB externo), así como una tarjeta inalámbrica Belkin, para la cual ha solicitado el correspondiente driver propietario. También ha instalado a la primera los drivers de Nvidia que hacen posible que el gestor de ventanas Compiz realice sus virguerías habituales (véase la figura 1).

Para hacer pruebas, he abierto con el reproductor multimedia VLC una de las películas almacenadas en el ordenador (la divertidísima Cómo robar un millón y…, de William Wyler, con una estupenda banda sonora de los tiempos en que John Williams no era tan archifamoso como lo es ahora). A continuación, he abierto el cliente de blogs BloGTK (figura 2), he configurado la conexión con La Bitácora del Tigre y me he puesto a componer la presente entrada. Mientras la escribía, he recordado la que redacté sobre el consumo de memoria de Firefox y me he dicho: “vamos a ver qué tal se porta en Linux”. Y, dicho y hecho, he abierto once ventanas del navegador, como hice bajo Windows, y desde el monitor del sistema he tomado la captura de pantalla que aparece en la figura 3. Como puede comprobarse, el navegador del zorrito también consume lo suyo bajo el signo del pingüino.

Figura 1: cubo de Compiz, con el escritorio de Ubuntu 7.10Figura 2: cliente de blogs BloGTKFigura 3: monitor de sistema, con el consumo de memoria de Firefox

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