Al final de la entrada del 21 de agosto señalaba mi intención de completar el artículo sobre “El misterio de la página en blanco de WordPress” con una reflexión sobre los criterios que a mi modo de ver han de guiar la selección de un tema o plantilla para el blog (advierto que estoy pensando en un blog para WordPress, pero es probable que una buena parte de lo que voy a escribir a continuación sirva para otras aplicaciones y plataformas). Prometí el artículo para el viernes, pero conforme lo escribía me iba dando cuenta de que sobre esta decisión influyen muchas más variables de las que había considerado en primera instancia, y de aquí el retraso.

Cuando WordPress era una aplicación exclusivamente orientada a la publicación de blogs, y la mayoría de los temas libres, o al menos libres de pago, la decisión del usuario era relativamente sencilla: se escogía una plantilla que fuera funcional y tuviera un buen aspecto, se descargaba, se instalaba, y a bloguear. Sin embargo, es obvio que el éxito de WordPress como plataforma de publicación de todo tipo de contenido (revistas digitales, portales, videoblogs, fotoblogs, tiendas online, webs corporativas, agregadores de noticias, páginas de contactos y agendas, etc.), con la correspondiente proliferación de plantillas para usos muy específicos, muchas de ellas obra de profesionales del diseño que cobran un buen dinero por su trabajo, ha complicado el panorama.

No pretendo despejar del todo las dudas que puedan asaltar a los recién llegados al mundo de WordPress, pero sí presentar una serie de criterios que puedan orientar la selección de una plantilla. En este sentido, creo que mi actividad como bloguero y usuario de temas de WordPress, algunos de los cuales he contribuido a traducir al castellano (véase, por ejemplo, la serie de artículos publicados en este blog sobre el tema Tarski ), así como ciertos trabajos que he realizado en el ámbito profesional en relación al desarrollo de plantillas para esta aplicación, me han permitido desarrollar una experiencia que puede ser útil para quienes se inician en el mundo de la publicación en un blog. A continuación detallaré dichos criterios, en el orden en que a mi modo de ver deben ser tenidos en cuenta.

1. Funcionalidad. El hecho de que un tema o plantilla haga lo que tiene que hacer (no menos, pero tampoco más) y cumpla los objetivos que se ha fijado el usuario debe ser la primera prioridad. Es preciso tener en cuenta que no todos los temas sirven para los mismos propósitos, y que difícilmente puede encontrarse el tema que equivalga al proverbial “chico (o chica) para todo”. Por ejemplo, hay plantillas de propósito general que van bien para un blog estándar, pero que ofrecen problemas para insertar imágenes de ciertas dimensiones, o que carecen de página de archivo y de nubes de etiquetas, o bien que ofrecen una presentación poco adecuada del menú de navegación de páginas y subpáginas, etc. Por el lado contrario, existen temas muy ambiciosos (generalmente de pago), con un gran desarrollo y muchos archivos de plantilla, que pueden ser apropiados para una publicación especializada como por ejemplo un portal, pero a cambio suelen resultar difíciles de configurar, de adaptar y de traducir.

La pregunta que debe hacerse todo usuario antes de escoger su plantilla es “¿qué clase de blog es el mío y para qué lo quiero?”, porque si se obtiene una respuesta clara será relativamente fácil comenzar a buscar. Es cierto que muchos blogueros comienzan su andadura sin saber muy bien cuál será el rumbo futuro de su publicación, pero casi siempre será factible intuir algunos aspectos esenciales: si el blog va a tener un componente textual predominante o accesorio, si se van a utilizar pocas o muchas páginas fijas, si las imágenes que se van a insertar obligan a disponer de una caja con unas determinadas exigencias de tamaño, etc.

Lo cierto es que el requisito de funcionalidad es probablemente el más arduo y complejo de todos los que deben considerarse a la hora de seleccionar una plantilla, entre otras razones porque el bloguero neófito a menudo no es consciente de las implicaciones que determinadas características técnicas de las plantillas tienen de cara a la publicación de sus creaciones. Por tanto, conviene considerar, además de los ya señalados, otros aspectos del requisito de funcionalidad de un tema para WordPress:

  • Que el tema disponga de opciones de configuración desde el interfaz de administración o backend de la aplicación, para no tener que editarlo “a mano”. Para los blogueros incipientes, contar con imágenes de cabecera seleccionables o aleatorias, o con estilos tipográficos alternativos, puede ser una tentación irresistible, pero probablemente son más importantes otras opciones, como las barras laterales o/y pies de página seleccionables (una, dos o incluso tres, en función del tipo de blog), las URLs adaptadas a los motores de búsqueda, la posibilidad de seleccionar barras laterales diferentes en función del tipo de contenido que se muestra en pantalla, la activación y desactivación de etiquetas semánticas, la configuración de los elementos que han de mostrarse en la página de archivo o índice, etc.
  • Que sea compatible con el sistema de widgets, que son los elementos de código que pueden activarse y desactivarse a voluntad del administrador del blog en las barras laterales o en el pie de página. A menudo los programadores y diseñadores suelen ser muy críticos con estos dispositivos, pues un widget mal diseñado puede destrozar el tema mejor concebido, cuando no invalidar el XHTML, las hojas de estilo o la anhelada accesibilidad, pero lo cierto es que los widgets constituyen una gran ventaja para la gran mayoría de usuarios, especialmente los menos duchos en cuestiones de diseño y programación.
  • Que no requiera plugins adicionales para ser eficaz. El hecho de que un tema incluya plugins puede hacerlo más atractivo en primera instancia, pero también más difícil de mantener y actualizar. Respetando otros posibles criterios, válidos para situaciones específicas, mi opinión personal es que cuantos menos plugins incorpore un tema de WordPress nada más sacarlo de la caja, mejor.
  • Que el tema obtenga todo el partido posible de las funciones implementadas en el núcleo de WordPress, que ofrecen un abanico enorme de posibilidades sin necesidad de plugins. Asimismo, que el tema integre adecuadamente los estilos implementados en la aplicación. A este respecto, hay que tener en cuenta que no todos los temas existentes son compatibles con los estilos de WordPress para la alineación de imágenes, la adición de pies de fotos, la creación de galerías de imágenes, etc.
  • Que sea seguro. Conviene verificar la seguridad de las plantillas, pues si están mal programadas pueden convertirse en un coladero (véase, por ejemplo, lo que puede hacerse mediante un ataque XSS o Cross Site Scripting). Además, no debe descargarse un tema desde el primer repositorio que uno se encuentre: cada vez es más frecuente encontrar temas que han sido modificados para que incluyan código malicioso, enlaces “invisibles” y otras amenazas. Afortunadamente, la comunidad de usuarios de WordPress está muy atenta, y continuamente se desarrollan herramientas que permiten comprobar la seguridad de la aplicación. Aunque el asunto de la seguridad de un blog creado con WordPress desborda claramente el ámbito de este artículo, los interesados en él harán bien en comenzar leyendo artículos como el de anieto2k, Las páginas blancas de la seguridad WordPress.

2. Diseño. El significado de este concepto para la plantilla de un blog desborda claramente el ámbito de los valores estéticos, por otra parte sometido a consideraciones subjetivas que son muy difíciles de sistematizar. Por supuesto, es importante que un tema sea elegante, armonioso, coherente con el contenido y con las expectativas del público al que va dirigido, original en la medida de lo posible y capaz de transmitir una identidad claramente reconocible en una blogosfera cada día más amplia e inabarcable. Ahora bien, un diseño competente debe aspirar también a cumplir otros requisitos adicionales:

  • Que cumpla los estándares web y sea compatible con los navegadores y los sistemas operativos más habituales (al menos, Windows, MAC OS X y Linux). La validación HTML y CSS de un blog nuevo y un tema recién estrenado es imperativa, aunque lo cierto es que, en un altísimo porcentaje de blogs (y el mío no es una excepción), la adición de componentes como plugins y widgets suele acabar por estropear ambas.
  • Que sea accesible. Aunque difícilmente puede exigirse a un blog personal los requisitos más estrictos de la Web Accessibility Initiative (WAI), la validación de accesibilidad debe tenerse en cuenta, al menos como un desiderátum que no hay que perder de vista.
  • Que sea legible. Aunque lo he situado en tercer lugar por aquello de ceñirme a lo políticamente correcto, creo que la legibilidad es un requisito más importante que los dos anteriores para la mayoría de los blogs, y desde luego que lo es para mí. En mi particular catálogo de condiciones para escoger una plantilla que garantice la legibilidad del blog yo suelo ser bastante estricto, y busco siempre plantillas que cumplan las siguientes condiciones:
    • Tipografía adecuada, con un tamaño suficiente para no fatigar a los lectores.
    • Buen contraste entre el fondo y el texto. Una molesta tendencia del diseño web actual es el de las plantillas minimalistas que atenúan el contraste entre el color de fondo de la página y la letra hasta extremos realmente molestos.
    • Ancho de caja y altura de las líneas adecuados. Las cajas muy anchas y las líneas con poco espacio vertical producen gran fatiga visual.
    • Buen espaciado entre el texto y otros elementos del blog. Los diseños muy apelmazados y con poco espacio entre los diversos elementos de la publicación producen una impresión muy negativa.
    • Estructura de navegación sólida y fácil de reconocer y utilizar. Aunque muchos temas pueden mejorarse en este sentido mediante edición del código y adición de los widgets o/y plugins adecuados, siempre es mejor partir de una plantilla que ofrezca una navegación coherente y funcional./li>
  • Que ofrezca un buen posicionamiento en buscadores. Aunque WordPress es una de las aplicaciones web mejor diseñadas para lograr el objetivo de un buen posicionamiento ante los buscadores más habituales, y especialmente Google, y a pesar de que puede lograrse una clara mejora en el blog mediante la aplicación de diversas técnicas para la optimización de resultados de búsqueda (véase, a este respecto, el interesantísimo artículo Search Engine Optimization for WordPress), no viene mal contar con una plantilla que haya sido pensada desde su creación para ofrecer unos buenos resultados de acuerdo con este principio.
  • Que sea ligero. Contar con un tema rápido de cargar por parte de los navegadores es siempre muy conveniente, entre otras razones porque con el decurso del tiempo y el crecimiento de diversos elementos del blog (la base de datos, el catálogo de plugins, las barras laterales llenas de widgets), los tiempos de carga suelen aumentar sensiblemente.

3. Modularidad y editabilidad. Aunque por su propia naturaleza las plantillas de WordPress atienden la exigencia de modularidad de forma muy satisfactoria, conviene tener en cuenta que hay temas más modulares que otros, es decir, que disponen de mayores recursos a la hora de separar las funciones adscritas a cada uno de los bloques funcionales en que se divide una plantilla de WordPress (cabecera, pie, barra lateral, página de resultados de búsqueda, página de índice, loop, página de archivos, de nubes de etiquetas, etc.). El aumento de funciones se consigue en la mayor parte de los casos a costa de aumentar también el número de páginas de la plantilla, y no es raro encontrar en los últimos tiempos temas que cuentan con treinta, cuarenta o cincuenta archivos (sin contar las imágenes), lo cual complica mucho su mantenimiento y actualización. Es necesario, pues, actuar con cautela, buscando el punto de equilibrio entre la funcionalidad lograda con el aumento de archivos y las necesidades del blog.

Por otra parte, la experiencia demuestra que la práctica de la labor bloguera acaba dando como resultado en la mayoría de los casos un deseo de ajustar la plantilla de la publicación a requisitos que sus diseñadores originales seguramente no tuvieron en mente. Dicho en otras palabras, que a todo bloguero avezado le entra antes o después el gusanillo de retocar su plantilla e individualizarla. Ese objetivo es más fácil de cumplir si el tema cumple una serie de condiciones:

  • Buenos hábitos de programación. Si el código está bien estructurado, si utiliza bien la técnica de la indentación, y si el programador ha añadido comentarios explicativos, la labor de edición por parte de los usuarios no programadores o expertos en WordPress se ve claramente facilitada.
  • Posibilidad de añadir hojas de estilo alternativas. Los temas que permiten utilizar hojas de estilo (CSS) adicionales creadas por el usuario reducen al mínimo la intervención sobre el fichero styles.css original, y por tanto favorecen la individualización de la plantilla.
  • Posibilidad de añadir elementos adicionales de código. Los temas que permiten incluir fragmentos de código para funciones específicas evitan la necesidad de editar los archivos que forman el núcleo de una plantilla, lo que simplifica el proceso de actualización de ésta. Un buen ejemplo de lo que digo es la técnica de “hooks” utilizada en el tema Tarski (véase una discusión sobre los pros y contras de este procedimiento en Safest Way to Include Plugin Code in Themes). Los interesados en la técnica de los “hooks” y su aplicación práctica pueden leer el artículo Imagen de cabecera aleatoria para el fotoblog, donde explico cómo la he utilizado para añadir una imagen de cabecera aleatoria a mi blog de fotografías.
  • Posibilidad de incorporar fácilmente imágenes de cabecera personalizadas. Los logos y las imágenes de cabecera constituyen uno de los signos de identidad más importantes de muchos blogs, y de aquí la importancia de que se puedan personalizar con un gasto mínimo de energías y recursos.

4. Traducibilidad. La posibilidad de traducir rápidamente (o al menos con el menor esfuerzo posible) una plantilla de WordPress es uno de los requisitos que yo considero más importantes y que, curiosamente, es también uno de los que menos suele contar en la blogosfera, e incluso en la blogosfera educativa, donde los ejemplos de blogs convertidos en una especie de Babel lingüística son legión. Espero que nadie se ofenda ni entienda esta declaración como un ejemplo de papanatismo lingüístico, pero considero que un blog que no cuida estos detalles no es respetuoso con sus lectores (otra cosa muy distinta es que con el paso del tiempo Internet acabe produciendo sus propios pidgins o sus linguas francas, o que para tal propósito acudamos todos, unánimemente, al recurso de escribir en inglés).

Que un tema o plantilla cuente con un fichero .POT bien elaborado, capaz de generar con PoEdit u otras herramientas semejantes el archivo .MO correspondiente es una ventaja indudable, que sólo se valora como se merece cuando hay que enfrentarse a la tarea, a menudo ardua, de publicar un blog “oficial”. Yo he traducido “a mano”, tanto para la plataforma de blogs del PNTE como para mis propios usos unas treinta o cuarenta plantillas, y sé muy bien el trabajo que semejante tarea lleva consigo.

No siempre es fácil traducir una plantilla (como es bien sabido, la inmensa mayoría están en inglés), pues no basta con editar las cadenas de caracteres y pasarlas de la lengua en que han sido creadas a la lengua del blog. A menudo hay que modificar los formatos de fecha de PHP o el orden de las funciones (pues la sintaxis del inglés no es la misma que la de otros idiomas, y en particular del castellano), cuando no bucear afanosamente en el fichero functions.php, o en otros lugares todavía más recónditos, para encontrar textos que se el autor de la plantilla ha olvidado anotar en su fichero .POT.

5. Compatibilidad. Hay muchas plantillas que nacieron con la vista puesta en determinada versión de una aplicación y no han sido capaces de seguir su ritmo de desarrollo. Este problema se da con todos los gestores de contenidos, pero resulta especialmente crítico con WordPress, cuyo aceleradísima evolución hace que muchos temas muy bien diseñados presenten problemas al cabo de unos meses (el caso de Felipe Zayas con el tema 281, que conté en El misterio de la página en blanco de WordPress, es paradigmático; los interesados encontrarán muy interesante la reflexión que hace Felipe Lavín al respecto en el penúltimo comentario a mi entrada). Por eso es muy importante encontrar una plantilla que ofrezca garantías de continuidad y un adecuado soporte para los inevitables conflictos que surgen a lo largo de la historia del blog. Podría pensarse que los temas de pago son una solución al problema de la compatibilidad con las nuevas versiones de WordPress, pero no siempre es cierta la suposición. Antes de escoger una plantilla, y desde luego antes de comprarla, más vale consultar su sistema de soporte (los diseñadores más competentes y con mejor predisposición ante los usuarios, incluso aunque no cobren por sus creaciones, suelen incluir foros de consulta) para comprobar si sus creadores atienden como es debido los problemas de los usuarios.

6. Precio. Es la última variable que he considerado conveniente analizar, y a mi modo de ver la menos importante, pues de mi experiencia se deriva una conclusión tajante: que aunque las empresas especializadas en el diseño para WordPress (cada vez más abundantes; se ve que es un modelo de negocio que va cuajando) ofrecen creaciones maravillosamente diseñadas, no siempre los temas de pago ofrecen mejores prestaciones que los gratuitos. Ahora bien, conviene tener en cuenta que esta observación, válida para los blogs de carácter general no especializados, pierde vigencia si se aplica a blogs de temática o enfoque específicos. Si usted, amable lector, anda buscando una plantilla para un blog corporativo, para una tienda online, para una revista multimedia o un portal vertical, lo más seguro es que la solución a sus necesidades pase por comprarla, o incluso para solicitar a una empresa de diseño que se la fabrique ad hoc.

Para los blogueros amateur, que son la sal de la vida en la blogosfera, siempre quedan los temas gratuitos, enorme constelación de plantillas donde cada necesidad es atendida y cada roto encuentra su descosido. Si mis lectores no saben dónde comenzar su búsqueda, les recomiendo el repositorio oficial de temas de WordPress, recientemente publicado y con una gran aceptación de público y crítica. Se supone que todo lo que hay aquí está probado, comprobado y adecuadamente verificado, como no podía ser de otra forma.