Hace un par de días José Luis Gamboa nos recordó en Twitter que durante el próximo año se cumplirá el vigésimo quinto aniversario de la muerte de Jorge Luis Borges. Decía José Luis en su gorjeo: “Por cierto, en el 2011 se cumplen 25 años de la muerte de Borges. Habrá que hacer algo, digo yo”. Enseguida respondieron a su iniciativa unos cuantos profesores y profesoras, a cuyas intervenciones estuve a punto de sumarme con unas ideas que desde hace tiempo me rondaban por la cabeza. Sin embargo, como tantas veces suele pasar con esto del microblogueo, se me cruzaron otros afanes por entre medio de la conversación, y al final lo dejé correr.

El viernes por la mañana, una intervención tuitera de Felipe Zayas a propósito de una ponencia de Francisco Rico en la XXIII Semana Monográfica de la Educación, celebrada en noviembre de 2008 bajo el lema “La lectura en la sociedad de la información” (la referencia aparece en el blog Libros y Bitios, del imprescindible José Antonio Millán; las ponencias, por su parte, están recogidas en este PDF), me hizo recordar la propuesta de José Luis Gamboa con respecto a la efeméride borgiana. La relación entre ambos hechos, que no es evidente a primera vista, aconseja un excurso de cierta longitud, en el que intentaré resumir las ideas que Francisco Rico expone en su artículo.

Sostiene el catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona que en los tiempos que corren "la forma más frecuente y por ahí más natural de leer no es ya en las páginas del libro, sino en la pantalla del ordenador [y en] Internet. La existencia y la frecuentación de la red no es que estén cambiando, es que han cambiado ya los modos de percepción y conocimiento que hasta fechas recientes eran por excelencia patrimonio del libro” (p. 174). De ello se deriva un profundo cambio en los lectores que frecuentan Internet, los cuales practican “una lectura horizontal, hipertextual y a trancos, que se caracteriza por la inmediatez de los resultados, por lo fragmentario, sintético e indiscriminado de los materiales que ofrece y por el papel esencial que corresponde a los links” (p. 174).

Ese modo de lectura ha influido especialmente a las generaciones más jóvenes. En opinión de Rico, exigirles “la lectura íntegra de las grandes obras resulta no solo inútil, sino además contraproducente: los alumnos no están adiestrados en el modo de lectura que ellas requieren, y la fuerza y la resistencia que comporta intentarlo los enemista quizá para siempre con la literatura” (p. 175). En consecuencia, reclama una “enseñanza de la literatura que se haga cargo de los hábitos de lectura surgidos al arrimo del ordenador y la red” (p. 175). En opinión del académico, la antología de textos “en papel” es un instrumento potentísimo para tal propósito, aunque poco después aclara que no se trata de limitarse a un único compendio, sino de disponer de “una serie de antologías cuidadosamente planeadas y graduadas, con secciones temáticas e históricas, por géneros y por autores, conjugando las varias posibilidades. Y pienso, obviamente, en que los fragmentos elegidos han de prestarse a abundantes actividades, como viene diciéndose, o más bien interactividades, como quizá convenga ir diciendo” (p. 175).

Continúa Rico su argumentación destacando el hecho de que “antes y después de Internet, aprender o intentar aprender ha sido siempre proceder por links, estableciendo vínculos. Los fragmentos de una antología deben conllevar una invitación a relacionarlos con otros textos que no están en ella y a echar vistazos a otras áreas de conocimiento […]. Pero los vínculos de veras importantes, los que convierten la literatura en una posesión duradera y adictiva, son los que enlazan los textos con la vida de cada cual, los que la integran en esa vida” (p. 176). Y finaliza su exposición señalando que, sin descartar la posibilidad de que la educación literaria pueda contribuir al desarrollo de conocimientos de carácter literario, histórico, social, cultural o moral, “el objetivo primario del profesor me parece más bien presentar la literatura como valor personal, como valor de un uso que forma parte de la vida, al igual que salir de paseo, jugar o irse de marcha con los amigos” (p. 176).

Resulta difícil discrepar de estas ideas, presididas por el buen sentido y el realismo pedagógico. Ahora bien, en mi opinión Rico no es del todo consecuente al recurrir al papel como soporte del tejido hipertextual, las actividades y las interactividades que hacen de Internet una experiencia tan sugestiva para niños, jóvenes y adultos. En efecto, con independencia de que sigan siendo necesarios libros escolares como los que ha descrito Francisco Rico (y la verdad es que todos los profesores de Lengua en Secundaria y Bachillerato los hemos echado de menos muchas veces), la serie antológica perfilada por él reclama que su expresión material se lleve a efecto en soporte digital, pues sólo dicho soporte es capaz de satisfacer los principios hipertextuales e interactivos que él mismo ha enunciado.

Pues bien, y vuelvo ahora al inicio de este artículo y a la sugerencia de José Luis Gamboa, ¿qué tal si el homenaje borgiano consistiera en una antología digital, en formato de sitio web, elaborada, de forma colaborativa, por un equipo docente? Es decir, una antología bien organizada, rigurosa, consistente y con un potente etiquetado semántico, muy fácilmente navegable y “buscable”, repleta de hipervínculos y elementos multimedia, sugestiva y divertida en la medida de lo posible (pero no infantiloide ni vulgar), utilizable no ya para propósitos de homenaje, sino como herramienta didáctica.

Y ya puestos, ¿por qué no ampliar este proyecto a una serie de antologías de textos literarios (poemas, cuentos, fragmentos narrativos), que cumplan las condiciones que acabo de señalar? Creo que la tecnología de sitios web a disposición de los profesores está ya lo suficientemente madura como para ofrecernos una panoplia de herramientas con la combinación adecuada de potencia, versatilidad y facilidad de uso como para que este proyecto pueda llevarse a cabo sin otro requisito que el compromiso y el trabajo duro, es decir, sin apoyo técnico profesional, que siempre es costosísimo en dinero y en condiciones previas.

Concretándola algo más, mi propuesta es la siguiente: elaborar una antología de relatos o fragmentos de relatos, en soporte digital y formato de sitio web, con las siguientes características:

  • Que permita la clasificación de los textos por múltiples criterios: autores, temas, géneros, personajes, etapas o movimientos de la historia literaria, escenarios, ideas sociales y culturales, tipología textual, temas transversales y valores, etapas o niveles escolares, dificultad de los textos, relaciones con otras disciplinas curriculares, etc.
  • Que permita el etiquetado libre de los textos mediante marcadores semánticos o etiquetas (tags) no adscritos a criterios taxonómicos.
  • Que ofrezca soporte para un aparato crítico elemental, como notas a pie de página, aclaraciones, etc. En este sentido, el referente deberían ser no las ediciones críticas de ámbito filológico, sino las ediciones anotadas escolares.
  • Que proponga actividades didácticas relacionadas con los textos incluidos en la antología.
  • Que disponga de elementos que permitan la ampliación de conocimiento por parte de los lectores: baterías de enlaces, recursos complementarios, etc.
  • Que proporcione capacidad hipertextual.
  • Que ofrezca un soporte multimedia lo más completo posible: vídeo, audio, fuentes documentales, presentaciones, integración con diferentes servicios de la web 2.0, etc.
  • Que sea fácilmente navegable y permita la recuperación y filtrado de la información a través de múltiples criterios.
  • Que ofrezca unidades discretas de información, accesibles de forma individual mediante una URL permanente. Las URLs de dichas unidades tienen que tener una forma reconocible, con arreglo a la naturaleza del sitio web (URLs “amigables”).
  • Que ofrezca interactividad a los visitantes del sitio, mediante sistemas de comentarios, formularios, etc.
  • Que produzca fuentes RSS válidas y sea capaz de integrar canales RSS procedentes de otros sitios y servicios web.
  • Que permita el trabajo (no necesariamente simultáneo sobre el mismo texto) de múltiples editores.
  • Que produzca un sitio web accesible y con una correcta validación del código HTML. Además, el sitio deberá disponer de recursos técnicos que garanticen su correcta y rápida indexación por parte de buscadores y motores de búsqueda.
  • Que incluya material original. No me refiero a los autores de los textos antologados, sino a los recursos elaborados en torno a ellos. Esto no excluye, naturalmente, la posibilidad de que los colaboradores de este proyecto reutilicen sus propios materiales.
  • Que se ofrezca a la comunidad con una licencia de uso suficientemente flexible, al tiempo que compatible con el respeto a los derechos de autoría de sus creadores.

Tal vez algún colega eche de menos en el listado de funcionalidades de este proyecto de sitio web la capacidad para realizar en ella diversos ejercicios o actividades didácticas. Pues bien, entiendo que éste es un objetivo que desborda el ámbito natural de una antología, y que por otra parte presenta tal complejidad técnica que la haría inviable. Tal como yo lo veo, el proyecto que aquí se plantea es el equivalente en soporte digital del libro en soporte de papel que Francisco Rico reclama en su artículo, es decir, una antología digital, hipertextual y multimedia, pero nada más (y nada menos). No pretende ser, pues, el escenario de realización de actividades didácticas, lo cual no obsta para que al hilo de los textos antologados los docentes puedan proponer actividades, enlazar recursos, hacer referencia a materiales complementarios, etc.

Con respecto a las características que acabo de exponer, habría que tener en cuenta algunos aspectos de especial importancia:

  • Tanto los criterios de clasificación obligatoria de los textos como los de etiquetado libre, que forman el conjunto de metadatos de la antología, deben estar presididos por unas normas de catalogación claras y precisas, pues la calidad del marcado semántico tiene una influencia decisiva sobre el resultado final. No se trata de definir un nuevo estándar para objetos digitales educativos (de hecho, ya existe uno y muy complejo, el LOM-ES, a cuya definición contribuí hace algunos años), sino de adoptar normas prácticas y fáciles de seguir, que permitan recuperar y filtrar la información de metadatos de los textos de forma eficiente.
  • Es preciso tener en cuenta que la elaboración de una antología textual que haya de ser visible en Internet puede chocar con una barrera infranqueable, la de los derechos de autor. Quizás convenga recabar asesoramiento sobre este aspecto antes de acometer la tarea de la elaboración de la antología, porque no sería plato de gusto tener que enfrentarse a posibles reclamaciones, o vernos obligados a suspender el proyecto una vez comenzado.

Soy consciente de que el listado de características de la antología que acabo de plantear podría echar para atrás a muchos compañeros y compañeras atraídos por el planteamiento inicial. Pues bien, he de aclararles que, aunque todavía existen ciertos aspectos pendientes de resolución técnica, y de pruebas y ensayos diversos, todos los requisitos funcionales son alcanzables mediante un blog, y en concreto mediante un blog elaborado con una instalación en servidor propio de WordPress, que yo me ofrezco a montar, administrar y poner a disposición de cuantos profesores y profesoras deseen participar en la iniciativa.

Aunque parezcan muy complejos (de hecho lo son), los modelos de organización del contenido necesarios para albergar la antología digital que he propuesto están probados y son factibles. De hecho, yo mismo los he experimentado en un par de sitios web que he montado por mi cuenta. Me refiero, más concretamente, al modelo de blog con organización taxonómica, sobre el que escribí ya hace algunas semanas una serie de tres artículos en La Bitácora del Tigre, y al formato de publicación web que Google denomina Living Stories, sobre cuya transposición a un blog también he escrito en mi bitácora. Este último está todavía bastante verde, pero ofrece posibilidades de organización del contenido que merecería la pena explorar y, en su caso, adaptar.

Con la inminente llegada de WordPress 3.0 (ya disponible en su versión beta 2), y las extensiones que ya se han publicado para aprovechar la potencia de esta nueva edición en todo lo que tiene que ver con las taxonomías y los tipos de contenido personalizados (me refiero, sobre todo, a los plugins GD Custom Posts And Taxonomies Tools y Custom Post Type UI), creo que será perfectamente posible montar un sitio web capaz de ajustarse como un guante a los requisitos funcionales de la antología. No es tarea de una tarde, pero puede estar listo en un tiempo relativamente breve.

Mientras tanto, convoco a los profesores y profesoras interesados en este proyecto (que en realidad es doble, la antología borgiana y la antología de cuentos) a que me comuniquen sus impresiones al respecto y, si lo desean, se apunten para trabajar en él. De momento, sería interesante consensuar los requisitos funcionales de la antología (es decir, tenemos que acordar qué ha de ser capaz de hacer el sitio web, para construirlo correctamente desde el principio), y contar con una lista de participantes. A este respecto, hacen falta dos tipos de perfiles:

  • Docentes con suficientes conocimientos técnicos de WordPress, que quieran ocuparse de tareas de organización y gestión de la aplicación, identificación y, en su caso, retoque o traducción de las extensiones necesarias, modificación y traducción de plantillas, etc. Yo me he comprometido a poner la parte del león en este ámbito, pero necesitaré alguna ayuda.
  • Docentes interesados en aportar textos que vayan a formar parte de la antología. Su labor sería la de editar los textos, etiquetarlos semánticamente y, en su caso, complementarlos con enlaces, material multimedia, actividades didácticas y recursos complementarios.

Podéis hacer vuestras observaciones en los comentarios a esta entrada o, si no queréis que sean públicos, en el formulario de contacto de este blog. Si la iniciativa gana en masa crítica hasta el punto de hacer necesarios otros instrumentos más específicos para su desarrollo –documentos colaborativos, foros, mensajería, etc.-, estoy seguro de que podremos aportarlos entre todos.

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