A pesar de lo que pueda parecer, y de mi confesada blogoadicción, soy un bloguero lleno de taras, resabios y mataduras: no leo suficientes blogs, escribo menos comentarios de los que debiera (a veces por pereza, y otras porque me da apuro no tener nada suculento que decir), mis hábitos de navegación y consulta son más bien rutinarios y, en vez de acudir a los auxilios de la tecnología, con sus maravillosas baterías de agregadores y lectores de fuentes RSS, tengo una irreprimible tendencia a volar de flor en flor, picoteando de aquí y de allá, de forma poco sistemática y con resultados escasamente provechosos.

Si no fuera por Planeta Educativo, que consulto prácticamente a diario y me mantiene al tanto de las novedades en la blogosfera educativa, sería poco menos que una especie de bloguero robinsoniano, aislado en su bitácora, obsesionado con rapiñar de los barcos naufragados lo que pueda aprovecharme para edificar mi choza y temeroso de hallar en la playa la huella de un semejante (si alguien se ha quedado prendado de ambas imágenes, que sepa que no son mías, sino herencia del Robinson Crusoe de Daniel Defoe; por cierto, aparecen con singular potencia evocadora en La carretera, de Cormac McCarthy, novela de la que me ocupé el pasado jueves, y por eso las tengo frescas en la memoria).

Por el planeta de Aulablog, que a su vez había leído la historia en DigiZen (saludos a Mario Núñez, once more), me enteré el otro día de la liberación de FeedDemon, un agregador de escritorio hasta ahora de pago, y finalmente entregado al público en condiciones de total gratuidad. Yo lo había utilizado hace tiempo, en una versión de prueba que instalé en uno de los ordenadores de casa, pero le presté muy poca atención. Cuando el equipo murió, víctima de agotamiento y estrés (la fuente de alimentación hizo “puf” y no hubo forma de repararla) su FeedDemon debió de morir con él.

En cuanto he tenido un rato, he instalado FeedDemon (sin recurrir a la opción de sincronización con NewsGator, que ofrece la posibilidad de acceder a las fuentes RSS desde varios ordenadores, sin necesidad de suscribirse en todos ellos) y he comenzado a definir en el agregador las suscripciones a mis sitios favoritos. Es una tarea un tanto pesada que iré completando poco a poco, pero también imprescindible si uno quiere tener al alcance de los dedos todo el inmenso caudal de noticias y experiencias que brinda la blogosfera. En todo caso, la gran cantidad de opciones de FeedDemon y su potencia son incuestionables: lee todo o casi todo lo que se le pone por delante, es rápido y eficaz, y muy fácil de utilizar para cualquiera que tenga algo de experiencia en el RSS. Eso sí, está en inglés, lo que puede suponer un hándicap para quienes no se encuentren cómodos en la lengua de Shakespeare.

FeedDemon

Prometo dedicar a FeedDemon una atención regular. El programa se lo merece; además, me viene bien para completar una peculiar lista de buenos propósitos para el año 2008, que en vez de perseguir las metas previamente definidas, se define y precisa con lo que me voy encontrando en el camino. Hacer de la necesidad virtud, que diría el clásico.