La sección de podcasts de La Bitácora del Tigre se cuenta entre los muchos damnificados por la irresistible irrupción de Spotify, servicio al que desde hace tiempo dedico una parte sustancial de mis ratos de ocio, entre otras muchas razones porque me permite simultanear la audición de buena y variada música con el resto de mis aficiones. En efecto, desde que me aboné a ese maravilloso servicio de música a la carta, prácticamente no he comprado ningún disco, y he dejado de escribir los artículos sobre bandas sonoras de películas que constituían el grueso de dicha sección.

Bueno, no del todo, porque me he permitido alguna licencia con la clasificación de las entradas, a fin de incorporar a la sección de podcasts fuentes sonoras en formato de vídeo (así ocurre en el artículo-homenaje titulado Un adiós tardío a John Barry), y porque en casi todas las reseñas de películas que escribo (véanse, por ejemplo, las de Origen y Valor de ley) suelo hacer alguna referencia a las bandas sonoras y sus compositores.

En todo caso, los podcasts de La Bitácora del Tigre necesitaban desde hace tiempo un lavado de cara, porque o bien los archivos de audio habían desaparecido de sus ubicaciones originales, o bien los reproductores utilizados presentaban problemas. Además, tenía ganas de incorporar al reproductor de audio del blog (el plugin Audio Player) algunas de funcionalidades que he experimentado en otros sitios, como las listas de reproducción, las metaetiquetas, etc.

Tras leer el artículo Amazon Cloud Drive, en el que Francisco Muñoz de la Peña daba cuenta de la existencia y características de este nuevo servicio de alojamiento “en la nube”, consideré la posibilidad de realojar mis archivos musicales en él, pues tiene muchas ventajas: gran capacidad de alojamiento (hasta 5 GB. en la modalidad gratuita), simplicidad de uso, fiabilidad, rapidez en las transferencias, y sobre todo el hecho de que los ficheros subidos a los servidores de Amazon cuentan con una URL permanente, circunstancia del todo necesaria para llamar a los archivos MP3 desde el citado plugin de audio.

Sin embargo, los permalinks de Amazon Cloud Drive no funcionan en todas las circunstancias (todavía no he sido capaz de identificar correctamente los porqués de semejante comportamiento), así que, después de considerar algunas alternativas (como Windows Live SkyDrive, que parece un servicio muy prometedor, pero al que todavía no me he acostumbrado) decidí reubicar mis archivos de audio en Dropbox, cuyas funcionalidades ya había probado con éxito en otras ocasiones.

Con este arsenal de recursos a mano –Dropbox, el plugin Audio Player, WordPress– y unas cuantas horas por delante, he pasado dos tardes deliciosas, recorriendo de nuevo mis bandas sonoras y compositores predilectos, ajustando un detalle aquí y otro allá, y añadiendo al reproductor las metaetiquetas de título y artista que tan elegantes quedan al pulsar el botón de “play”. Como el movimiento se demuestra andando, véase el ejemplo del reproductor Audio Player que inserto a continuación, con la lista de las pistas de audio comentadas en John Williams y el gozo de la música de cine.

Espero que este minucioso trabajo haya servido para insuflar nueva vida a las treinta y tres entradas de la sección de podcasts del blog, cuya lista he incluido a continuación, merced a los buenos oficios del plugin Display Posts Shortcode, como preludio a las próximas celebraciones del sexto aniversario de La Bitácora del Tigre. Que ustedes las disfruten.

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Adenda del 21 de abril de 2015

Acabo de desinstalar el plugin Audio Player, ya obsoleto, y que genera bastantes errores, y lo he sustituido por la función de lista de reproducción nativa de WordPress, que funciona estupendamente. A partir de ahora, sustituiré todos los reproductores de audio de la sección de Podcasts por el nuevo reproductor en HTML5.